El nuevo escenario del Teatro Callejero

Por: Dignxs.cl

Llevamos un poco más de 7 meses de confinamiento y ha calado hondo… Poca tregua ofrece esta pandemia a los artistas nacionales. Ya no se puede «semaforear» como antes y la supervivencia cojea en un contexto de miles de limitaciones de movilidad, interacción humana y seguridad pública. Ha sido un duro golpe para las artes escénicas, más para los juglares populares.

La experiencia de la compañía de teatro Rodaje Callejero, sin embargo, nos brinda un compás orientador de la importancia de contar con este arte milenario, dignificado en la Grecia antigua y reconocido en Chile de la mano del gigante Andrés Pérez. ¡La función debe continuar!, pero bajo nuevas condiciones.

Michael Cáceres, director e impulsor de Rodaje Callejero, junto a su equipo, nos cuentan cómo ha sido para ellos esta necesaria reinvención, que no sólo demanda mucho ingenio, también, mucha perseverancia y convicciones.

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Durante los recientes meses de confinamiento, el mundo de la cultura y el arte se ha visto fuertemente afectado. Muchxs tuvieron que reinventarse ¿Cómo ha sido para ustedes este proceso y cuáles han sido las lecciones más importantes para el arte callejero?

Bueno… primero que todo, somos una joven compañía de teatro callejero. Y nuestros montajes los hemos gestionado sin fondos. Desde la autogestión.

En marzo estábamos ensayando “El mar hecho bolsa” para prepararnos para funciones en colegios, y fundaciones de medio ambiente. Pero por la pandemia quedamos en nada afectándonos como artistas. Como en ese entonces éramos 2 artistas que incluían la compañía, más 3 músicos, no podíamos salir a las calles y era muy frustrante. Nosotros vivimos de esto y trabajamos en los semáforos para tener nuestro sueldo; frente al hecho de no poder salir tuvimos que pensar en opciones como vender comida en la feria, hasta hacer talleres de forma online. Aunque no es lo mismo.

Para el arte callejero es importante tener una conexión directa con el público, estar detrás de una pantalla es muy hermético y obviamente era importante innovar. En este país el arte callejero es considerado un delito, uno tiene que pedir permiso para estar en un lugar público. ¡Permiso para que! Desde cuándo se tiene que pedir permiso para mostrar arte. La gente en la calle nos aplaude y agradece que tengan un momento único. Romper la rutina de la gente con el celular en la cara, sacar una sonrisa, hasta generar conciencia con un pequeño mensaje en plazas, semáforos o ferias. Eso es un aprendizaje día a día, obviamente se repiten códigos que están en la calle, pero una lección es que para dejar huella tiene que apasionarte mucho lo que haces. No importa el clima, ni la hora. Vas con tu mini escenografía, te colocas e intervienes. Conoces cada historia, gente de calle, gente que trabaja para tener  que comer. Hemos conocido a grandes artistas callejeros en los semáforos de Santiago. Creemos que para que esto perdure por años uno tiene que innovar y seguir los sueños.

En cuanto a sus proyectos ¿Qué nos presentan para estas fechas?

Actualmente estamos en residencia artística en el Centro Cultural Cebra en Huechuraba, un hermoso lugar que nos acoge desde el 2017.

Decidimos en la pandemia generar reuniones online, y convocar a un nuevo equipo de actores y actrices, músicos. Este año cumpliremos siete años de historia y estamos felices de contar con  hacedores que nos acompañan desde el 2018. No nos veíamos desde marzo de este año y retomamos los ensayos en octubre. Generamos una planificación de 3 meses para hacer y remontar nuestra quinta obra “El mar hecho bolsa” un callejero estacionario que habla sobre la contaminación de plásticos del mar. Obra que se estrenará en diciembre de manera online para cuidar al equipo y a la gente.

Actualmente estos meses, estamos en un proceso de investigación con el nuevo equipo que nos acompañara durante estas funciones.  También buscando escenografía en la calle para integrar en la obra, hasta investigando referentes musicales para que el lenguaje sea muy atractivo para el transeúnte. Pretendemos re-estrenar el 18 de diciembre en la Pincoya, y Conchalí. Pensamos tal vez generar nuevamente una red de contactos con el anfiteatro Cortijano en Conchalí, un espacio maravilloso de resistencia y autogestión. Nuestro enfoque siempre ha sido llevar teatro callejero a donde la gente no tiene mucho acceso. Nuestra idea es itinerar y llegar a cada rincón de Chile con “El mar hecho bolsa” hasta llegar a las 100 funciones callejeras, en plazas, zócalos, anfiteatros, semáforos, juntas de vecinos, lugares abandonados, centros culturales, circos, domos, canchas.

De todos los problemas que hay en el mundo ustedes destacan por considerar en cada una de sus obras y trabajos un fuerte mensaje medioambiental ¿Qué significa para ustedes este desafío global y cómo el teatro puede contribuir a enfrentarlo?

Muy importante dejar huellas en cada transeúnte, niños, niñas, abuelos. Para nosotros es un gran desafío hablar de una problemática que se tiene mucho material, pero pocas soluciones concretas. Si buscas en YouTube o internet sobre la contaminación de plásticos en el mar, encontraras muchas estadísticas, estudios científicos, debates y hasta películas sobre el tema. Es algo que nos influye a todos. Todo esto partió por ser padre y con mi compañera, dijimos ¿Qué futuro le queremos dejar a las nuevas generaciones? Reciclamos un tiburón de un antiguo proyecto de rodaje callejero y salimos a trabajar al semáforo interviniendo. Pero todo era solo diversión, la gente siempre en la calle quiere distraerse. Y solo estábamos con el tiburón, Francisca Cortez integrante de rodaje callejero, me dijo: “No podemos solo divertir” tenemos que entregar un mensaje a la gente, generar cambios. Ella en ese entonces tenía 7 meses de embarazo. Y nos pusimos a investigar. Nos dimos cuenta que en Vicuña Mackenna, la gente tira mucha basura en la calle, botellas plásticas, bolsas de basura, latas, cotillón, cigarros. Y con todo lo sucedido en nuestro ecosistema. Decidimos investigar en la contaminación de plásticos del mar.

Francisca pinta a mano las marionetas en nuestro taller en la Florida, y yo con más de 120 bolsas, creamos un pez de plástico. Luego reciclamos un pendón de botillería, lo pintamos de color negro y agregamos un mensaje sobre cuánto se demora en deteriorar una bolsa plástica. En esa noche hasta casi las 2 de la mañana con esa pasión y autogestión que caracteriza a Rodaje Callejero. Creamos 2 peces de esponja, una medusa de plástico con cortina de baño. Seleccionamos una música ambiental. Y al otro día fuimos a intervenir el semáforo en la comuna de la Florida. La gente inmediatamente quedó impactada de vernos con marionetas, lo encontraba atractivo, aplaudía y también recibíamos críticas como típico chileno que te dice anda a trabajar… Ya con ese incentivo  nos dimos cuenta  que creamos el quinto montaje de rodaje callejero.

Volviendo al desafío global, es importante educar a la gente con un tema tan primordial. Luego se dio las marchas de Fridays For Future Santiago en la Plaza Dignidad, y fuimos con las marionetas. Los niños y niñas quedaron muy asombrados que con materiales tan simples, le diéramos vida a marionetas. Entonces, el teatro puede contribuir mucho en el desarrollo y decisiones de la gente. En el teatro callejero, la gente ve una obra, y puede opinar si le gusta o no. Es directo, tienes aproximadamente 60 segundos para intervenir un espacio en el semáforo.

El teatro es una gran herramienta para generar conciencia ambiental, ya que es atractivo de ver para la gente. Si le agregas cosas que vayan innovando la gente siempre se acercará a preguntar. Hemos visto vecinos que por ver nuestra obra, ya reciclan, o hasta se hacen cargo de su basura. Eso es muy positivo de ver en la gente que antes no tenía conciencia.

Actualmente contamos con un excelente grupo de hacedores, cinco músicos, batería Vicenta Castillo, Jair Simón Moreno, clarinete bajo y alto, Sebastián Prade, saxo, acordeón, charango, Ignacio Galaz bajo, y Sebastián Zarate guitarra eléctrica. La banda está investigando en sonoridades, estilos musicales propios para rodaje. Y el grupo de actores y actrices también preparando unas excelentes escenas para el mar hecho bolsa. Volveremos pronto a las calles a entregar ese calor y energía que tanto nos caracteriza con un nuevo y recargado elenco.

¿Qué mensaje les darían hoy a los niñxs de este país para enfrentar todos estos acontecimientos anómalos?  

Les diría que está en sus manos cambiar los paradigmas de las comunidades entorno a los residuos. Que se empoderen y eduquen a sus padres, y no dejen nunca de imaginar un mundo donde la ecología sea un principio fundamental de la humanidad. Que luchen por un mundo mejor y sean conscientes de sus residuos orgánicos. Reciclar es una excelente opción, y no ocupar botellas plásticas, o reducir el consumo de plásticos de un solo uso. Cambiar los hábitos no es tarea sencilla pero cada acción va sumando. Lleven su bolsa de tela a la feria, al almacén, ocupen cepillos de dientes de bambú. Cuiden la naturaleza ya que ellos son el futuro y presente de este país.

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