Tatuajes de henna: el arte de «Mystericas»

La idea de Mystericas nace formalmente durante el año 2018 forjando mi camino del arte ancestral de los tatuajes de henna. Principalmente, con la intención de potenciar el lado artístico y creativo –que siempre me ha atraído–, pero aún más importante, para conectar con la ancestralidad, y a su vez, con el autoconocimiento. Camino que no sólo logró viajes internos, sino también desplazamientos físicos.

Si bien este camino inicia de forma autodidacta años antes, donde tatuaba a mi familia y amigas/os. Se acentúa en mi viaje a Marruecos, donde tuve la oportunidad de revalidar el sentir vinculado a este arte ancestral, generando definitivamente un antes y un después. Hasta la fecha sólo ha sido un camino enriquecedor, generando conocimientos personales, teóricos y prácticos. Durante este proceso he trabajado como Artista de Henna en encuentros holísticos, espirituales, restaurantes, y he participado en dos versiones (2016 y 2019) del Henna Day, encuentros dedicados a la decoración con henna.

Debo mencionar que todo el proceso relacionado a la henna comprende un ritual; consta de procesos naturales que requieren paciencia y observación, en definitiva, contemplan transiciones que permiten conectar con tú presente. Básicamente, comienza desde la creación de la pasta, el proceso creativo del tatuaje, el disfrute del diseño en el cuerpo y finalizando con el cuidado de éste.

Aplicar la henna en el cuerpo puede surgir por una necesidad estética, ya que no sólo tiñe la piel, sino también las uñas, el cabello y la barba. No obstante, al ser un arte ancestral tiene diversos usos según el tiempo y espacio geográfico; se encuentra vinculada a ceremonias o rituales, por ejemplo, en India y Turquía, en estos lugares se realiza “la noche de henna” previo a las bodas; en las tribus del norte de África se utilizaba para identificar las transiciones de vida de las mujeres de la comunidad; se relaciona con la protección, se cree que permite alejar “el mal de ojo”, conllevando a que en algunas tribus del norte de África y oriente medio, las mujeres se tatúen símbolos de protección en el rostro y cuerpo; e, inclusive tiene uso medicinal, ya que alivia dolores de artritis, cabeza y hongos.

Por lo tanto, en el mundo, el uso de la henna es antiguo y diverso –estético, ritual, protector, identificatorio, medicinal, etc.–, aquello, nos demuestra la versatilidad de la planta y su grandeza. Por ello, es necesario reconocer que emprender este camino y lograr su manejo es complejo, no solo es un trabajo a mano alzada, lo que requiere concentración, sino también hace reflexionar sobre la impermanencia de lo bello, generando un momento de conexión y armonía, permitiendo observar el compromiso y la dedicación cada artista.

Cabe mencionar, que la henna proviene de un arbusto llamado Lawsonia Idermis. Donde sus hojas son secadas y luego trituradas, generando así un polvo, el cual es mezclado con aceites esenciales, con el propósito de liberar sus pigmentos. Ésta, presenta un color marrón o caoba, y tiene una duración de una a dos semanas en la piel –esto dependerá del sector donde esté el tatuaje y de los cuidados–.

Quienes somos artistas de henna, hacemos nuestra propia pasta, con el fin de brindar una experiencia única –incluso el olor de la pasta en tu piel es increíble–. Esto, nos permite proteger a quienes tatuamos, ya que es un producto libre de químicos tóxicos que podrían perjudicar la piel de las personas.

Por último, deleítate de esta maravillosa y mágica planta y el misterio de este arte ancestral, que consta de un ritual que te permite conectar con lo más profundo de tu ser. Y, por supuesto, si te animas a llevar en tu cuerpo/a un hermoso tatuaje de henna recuerda que no sólo puede ser un acto estético, sino también uno terapéutico.

Si deseas conocer mi trabajo, ingresa a mi instagram: www.instagram.com/mystericas.

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